sábado, 18 de diciembre de 2010

Vida de perros


Hace unos días, el Vosko llegó a la casa con un perro callejero. El animal traía un ojo del tamaño de una pelota de golf y varias heridas en el cuerpo. Se mostraba renuente a acercarse y lloraba si escuchaba un ruido fuerte.

Lo adoptamos y comencé la labor de curarlo de afuera y de adentro. Lo llevé al veterinario, le dieron medicinas y estamos a la espera de ver si se le puede salvar el ojo.

Lo más difícil será enseñarle las reglas con las que el Vosko ya está más que familiarizado. Que entienda las órdenes básicas y las normas de higiene.

Desde hace tres días, Porfirio, como lo hemos llamado, "avisa" para salir a cagar. Le pega a la puerta del patio, la abro, y sale hecho la shingada a "hacer sus cosas" en un terreno baldío.

Conclusión:

En dos semanas el perro callejero con ojo de pelota de golf ha aprendido a no cagarla.

En mes y medio editando mi nueva sección, no he podido lograr eso con los "reporteros".

Ah, la vida.

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