miércoles, 4 de mayo de 2011

Mala racha...

En los últimos meses he visto cómo hombres armados llegan al Oxxo a comprar atún y galletas saladas. He visto convoys del ejército y la armada recorrer la ciudad, he visto casi niños cargando armas más grandes que ellos… he visto, la verdad, cosas que hacen que duela la panza.

Pero hoy camino al trabajo, vi una escena que me estrujó lo que sea que se estruje en el pecho cuando uno ve algo que te saca las lágrimas.

Era un viejo sentado sobre un poste de la luz que estaba tirado a la orilla de la carretera. Barbas largas y grises. La ropa sucia y rota.

Estaba sentado de espaldas a la carretera y de frente a una pared. Se tapaba la cara con sus manos. Se frotaba los ojos y luego se quedaba quieto. Se apretaba la nariz con las palmas y volvía esconder la cara bajo sus dedos mugrosos y llenos de callos.

Se ponía la mano sobre la frente y negaba con la cabeza. Respiraba fuerte y repetía la frotadera de los ojos.

Nosotros estábamos echándole 100 pesos de gasolina a la camioneta que vamos a vender porque el dinero no alcanza para tener dos. Renegando porque son pinches 100 pesos. Llorándole a una máquina.

El hombre tenía a su lado una bolsa de plástico, un palo y un trapo azul. Y junto a él, amarrado a otro poste con un mecate amarillo, estaba un perro flaco y negro con machas blancas. Echado. Sin moverse. Esperando a que pase el mal rato.

Que poca madre la mía pensar que 100 pesos de gasolina y una camioneta menos es una mala racha.


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